Los cimientos de una comunidad y de una vocación de servicio

La cápsula sellada que la comunidad decidió colocar en los cimientos del nuevo edificio reúne el testimonio de quienes hicieron posible este camino: una carta escrita por estudiantes para las generaciones futuras, fotografías con mensajes, un photobook con los hitos iniciales de la Escuela, una estampita de San Francisco de Asís y diversos elementos representativos de su identidad, así como un periódico que grafica la actualidad.

En la ceremonia, Andrea Moreno recordó y agradeció especialmente a quienes impulsaron la creación de la escuela: su primer director, Víctor Cubillos; el profesor Juan Larraín; las tres facultades fundantes, y los académicos, funcionarios y estudiantes que sostuvieron el proyecto en sus primeros años.

El rector cerró la ceremonia con una mirada puesta en el futuro. “Algún día, dentro de muchos años, alguien abrirá esa cápsula y volverá a leer los mensajes que nos depositaba hoy, observará las fotografías y descubrirá los objetos que hoy decidimos preservar. Pero más importante aún, podrá evaluar si estuvimos a la altura de aquello que soñábamos como país y universidad. Estoy convencido de que cuando llegue ese momento, nuestra universidad podrá mirar este legado con mucho orgullo”, concluyó.