Cada vez más personas superan el cáncer, pero pocas cuentan hoy con kinesiólogos formados para acompañarlas en el proceso posterior. La nueva especialidad de la Escuela de Ciencias de la Salud UC formará especialistas capaces de intervenir desde el diagnóstico hasta la etapa final del tratamiento.
Fecha: 7 de septiembre 2026
Durante 18 años de práctica profesional, la académica de Kinesiología UC, Natalia Nicoletti, vio cómo los pacientes con cáncer lograban recuperarse y tener sobrevidas cada vez mayores. Sin embargo, ese avance traía una carga oculta: poco se sabía, y menos aún se enseñaba formalmente, sobre cómo ayudarlos a recuperar su funcionalidad y calidad de vida una vez superado el tratamiento.
A nivel país, esa carga oculta se traduce en que entre el 60% y el 90% de las personas diagnosticadas con cáncer presentan efectos adversos, ya sean físicos, cognitivos o psicosociales, derivados de la enfermedad o su tratamiento. No obstante, sólo entre el 2% y el 9% accede a una intervención de rehabilitación.
Esta es una de las brechas que la nueva Especialidad en Kinesiología en Oncología de la Escuela de Ciencias de la Salud UC busca comenzar a cerrar.
“Al principio los kinesiólogos en los equipos oncológicos decíamos: hay que hacer ejercicio, hay que moverse”, recuerda Nicoletti sobre los primeros años de su carrera. “Pero como faltaba evidencia científica, muchas veces no nos dejaban hacer nuestro trabajo”.
Ese escenario cambió: hoy existe evidencia consolidada sobre el rol del ejercicio terapéutico y el manejo kinesiológico en distintas etapas del cáncer, pero la formación especializada en Chile no ha ido a la misma velocidad.
El Plan Nacional del Cáncer 2018-2028 lo reconoce cuando identifica una brecha de kinesiólogos, entre otros profesionales, dentro de sus necesidades de recursos humanos, y admite que “en nuestro país no existen estrategias orientadas” al apoyo integral de las personas después del tratamiento.
Para Nicoletti, cerrar esa distancia es, en el fondo, una apuesta por las personas: “Cómo nosotros podemos ayudar a esta persona a transitar durante todo este período del continuo del cáncer en su mejor condición física, eso se va a traducir en mejor calidad de vida, y muchas veces en menor recurrencia y mayor sobrevida”.
Responder a la necesidad país
Para Javiera Fuentes Cimma, Directora de la Escuela de Ciencias de la Salud, el lanzamiento de este programa busca dar respuesta a una de las nuevas problemáticas en salud pública del país.
“Para nuestra Escuela, representa una manera concreta de responder a un desafío sanitario emergente, fortalecer el desarrollo de la Kinesiología y aportar al país profesionales capaces de ofrecer una rehabilitación oncológica oportuna, segura y centrada en las personas”, señala.

En esta línea, para Fuentes: “El aumento de la supervivencia al cáncer nos plantea un desafío como país: asegurar que las personas no solo sobrevivan, sino que puedan recuperar su autonomía, retomar sus actividades y participar plenamente en su vida familiar, laboral y social. En ese proceso, la rehabilitación debe estar presente desde el diagnóstico y durante toda la trayectoria de atención, no únicamente al final del tratamiento”.
“Que la formación en oncología dé este salto hacia un programa universitario de formación en Kinesiología en Oncología permite reconocer que la atención de estas personas requiere competencias avanzadas, basadas en evidencia y acordes con la complejidad de sus necesidades”, concluye.
Carolina Fredes, Directora de Postgrado, destaca que el foco está puesto en la sostenibilidad del programa dentro de la oferta formativa de la Escuela.
“Programas como este elevan el estándar de lo que entendemos por especialización clínica en Chile, exigen práctica real, exigen rigor, y eso es exactamente lo que necesitamos formar”, indica Fredes.

“Con este programa, estos profesionales podrán integrarse con mejores capacidades a equipos de salud para el abordaje integral de personas con diagnóstico de cáncer”, concluye.
Construir la Especialidad de Kinesiología en Oncología tomó dos años de trabajo. “Es por la cantidad de tipos de cánceres y donde nosotros podemos ayudar a las personas durante el proceso del continuo del cáncer”, explica Nicoletti. “La diferencia es que la especialidad tiene práctica, tú aprendes haciendo, o más bien fortaleces haciendo”.
