Los cimientos de un edificio quedan ocultos una vez terminada la obra. Nadie vuelve a mirarlos y, sin embargo, son la base que sostiene todo lo que vendrá después. Con esa convicción, la Universidad Católica celebró una nueva etapa en la construcción del futuro Hospital de Pequeños Animales, una infraestructura que integrará atención clínica, investigación y formación en el campus San Joaquín.
Encabezada por el rector Juan Carlos de la Llera, y con la presencia de autoridades e integrantes de la comunidad UC, en la ceremonia se reconoció el camino recorrido por la Escuela en sus primeros siete años, se bendijo el legado -una cápsula del tiempo que será abierta en 2076- y se encomendó el proyecto a San Francisco de Asís, patrono de la Escuela. Este rito expresa la convicción de que el conocimiento, la ciencia y el cuidado alcanzan un mayor sentido cuando son guiados por una mirada trascendente.
Los frutos de un proyecto interdisciplinario
El hospital que hoy se levanta es el fruto de una década de trabajo conjunto y de la decisión de crear una escuela desde tres facultades -Agronomía y Sistemas Naturales, Ciencias Biológicas y Medicina-, de manera que la interdisciplina no fuera un complemento del currículo, sino su punto de partida.
“La Escuela de Medicina Veterinaria es un ejemplo de cómo la universidad es capaz de identificar una necesidad del país, convocar distintas disciplinas y transformarlas en un proyecto académico de excelencia”, destacó el rector, quien vinculó la obra con el nuevo propósito institucional de la UC: Transformar Chile, poniendo el conocimiento al servicio de los grandes desafíos del país.
Conocimiento e infraestructura que amplían las capacidades
La Escuela de Medicina Veterinaria UC recibió a su primera generación en 2020. Por lo tanto, el hospital viene a consolidar la madurez alcanzada. Este año se tituló la primera generación, que se ha formado desde el enfoque transversal de Una Salud durante toda la carrera, entendiendo la interdependencia entre la salud humana, animal y la de los ecosistemas. De esta manera, esta nueva edificación amplifica los talentos y la capacidad de impactar a la sociedad.
Andrea Moreno, directora de la Escuela, señaló que el emplazamiento en el campus San Joaquín abre el proyecto al resto de la Universidad. “No es solo una ubicación geográfica: es formar parte de un ecosistema de conocimiento que se crea y se comparte entre disciplinas. A pocos pasos de los espacios de atención clínica convivirán los investigadores, veterinarios, médicos, y especialistas creando oportunidades para abordar grandes desafíos de la medicina veterinaria con una perspectiva de interdisciplina y de la salud”, señaló.
También anticipó el potencial de desarrollar nuevas formas de diagnóstico mediante inteligencia artificial aplicada a imágenes, terapias basadas en genómica y microbiología de precisión, y sistemas de vigilancia epidemiológica bajo el enfoque de Una Salud.
Por su parte, la directora médica del hospital, Mariela Goich, detalló las características de una obra que calificó como un proyecto de gran envergadura: cuenta con 1.924,5 metros cuadrados distribuidos en dos niveles, con un 29% de avance a la fecha y que representará un centro de referencia entregando un servicio de excelencia para la comunidad, en línea con la visión de la Universidad.
“El edificio contempla ocho consultas, siete pabellones quirúrgicos, laboratorio clínico, imagenología, unidad de cuidados intensivos, hospitalización y servicio de urgencias. Se trata de un hospital universitario de alta complejidad, diseñado para que la atención clínica, la docencia y la investigación ocurran en los mismos espacios y se fortalezcan mutuamente”, explicó.
Nuevos profesionales de excelencia
Felipe Heusser, decano saliente de la Facultad de Medicina y quien fuera decano representante por los últimos dos años de la Escuela, destacó la importancia de contar con un campo clínico propio para la formación de las y los futuros profesionales.
“Para el aprendizaje del trabajo clínico es fundamental la enseñanza tutorial: la enseñanza en práctica profesional, que un profesor con uno, dos, tres, un pequeño grupo de estudiantes, con un especial cuidado en el estado del paciente y en forma muy empática con sus cuidadores”, señaló Heusser. Además, recalcó que “contar con un hospital clínico académico alto estándar es fundamental para reconstruir el país impactando en el desarrollo de la medicina veterinaria, en la salud pública y en la salud planetaria”.
En esta misma línea, la directora de la Escuela indicó que “el hospital es más que un edificio. Será un lugar donde miles de estudiantes aprenderán junto a sus docentes, tutores clínicos, donde familias encontrarán servicio clínico para sus animales, donde se desarrollará investigación de frontera y el servicio del país, y donde especialistas desarrollarán el desarrollo de Chile desde una perspectiva de excelencia de servicio”.
Los cimientos de una comunidad y de una vocación de servicio
La cápsula sellada que la comunidad decidió colocar en los cimientos del nuevo edificio reúne el testimonio de quienes hicieron posible este camino: una carta escrita por estudiantes para las generaciones futuras, fotografías con mensajes, un photobook con los hitos iniciales de la Escuela, una estampita de San Francisco de Asís y diversos elementos representativos de su identidad, así como un periódico que grafica la actualidad.
En la ceremonia, Andrea Moreno recordó y agradeció especialmente a quienes impulsaron la creación de la escuela: su primer director, Víctor Cubillos; el profesor Juan Larraín; las tres facultades fundantes, y los académicos, funcionarios y estudiantes que sostuvieron el proyecto en sus primeros años.
El rector cerró la ceremonia con una mirada puesta en el futuro. “Algún día, dentro de muchos años, alguien abrirá esa cápsula y volverá a leer los mensajes que nos depositaba hoy, observará las fotografías y descubrirá los objetos que hoy decidimos preservar. Pero más importante aún, podrá evaluar si estuvimos a la altura de aquello que soñábamos como país y universidad. Estoy convencido de que cuando llegue ese momento, nuestra universidad podrá mirar este legado con mucho orgullo”, concluyó.