Liderado por la UC junto a otras cinco universidades, el centro reúne a investigadores de distintas disciplinas para comprender cómo la adversidad afecta el desarrollo de niños, niñas y adolescentes y promover trayectorias resilientes con impacto concreto en políticas públicas.
Fecha: 29 de septiembre 2026
Con la presencia del rector Juan Carlos de la Llera, la ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf, y la directora de ANID, Alejandra Pizarro, este martes 29 de septiembre se lanzó, en el aula magna Manuel José Irarrázaval, el Centro de Investigación e Innovación en Niñez, Adolescencia, Resiliencia y Adversidad (IINARA).
Este nuevo centro, financiado por ANID, reúne a 37 investigadores e investigadoras de seis universidades: la Pontificia Universidad Católica de Chile, la U. de Chile, la U. Católica del Norte, la U. del Desarrollo, la U. Diego Portales y la U. O’Higgins. Su propósito es articular la neurociencia, la psicología, la psiquiatría, la economía, la educación y otras disciplinas para que el conocimiento sobre la niñez no quede confinado en publicaciones académicas y se traduzca en mejores condiciones de desarrollo, protección y bienestar.
“Hoy sabemos mucho más que hace algunas décadas sobre cómo las experiencias tempranas influyen en la salud, el aprendizaje y el bienestar, por lo que es fundamental que ese conocimiento interactúe, se integre y se sume a la toma de decisiones”, aseguró Francisco Aboitiz, PhD en Neurociencias y director de IINARA.

En su discurso, el Dr. Aboitiz explicó que el proyecto nació de un concurso de ANID que convocó a abordar problemas de alcance país desde miradas multi e interdisciplinarias, y que el equipo decidió poner a la niñez en el centro.
En esta línea, destacó que el sello del centro es la neurociencia: mediante resonancia magnética funcional y electroencefalografía de alta densidad, buscarán construir indicadores de desarrollo cerebral que permitan identificar parámetros de adversidad y de resiliencia.
Así también, fue enfático en el objetivo final: “El producto concreto que queremos no es sacar papers ni libros, que también vamos a sacar. Es hacer que los niños vayan más a clases, que más niños lleguen a la universidad, que más niños cumplan sus sueños”.

La presidenta ejecutiva de IINARA, Florencia Álamos, contextualizó el desafío con la historia reciente del país: la caída de la mortalidad infantil fue posible gracias a conocimiento científico puesto al servicio de decisiones políticas sostenidas. “Pero, ¿basta con sobrevivir? Creemos que necesitamos dar un paso adicional, que es preguntarnos cómo vivimos”, planteó.
En ese sentido, recordó que en el ranking de bienestar infantil de UNICEF de este año Chile ocupa el último lugar, el 37 de 37, con un desempeño insuficiente en salud física, salud mental y desarrollo de competencias. La Dra. Álamos explicó que las experiencias adversas tempranas pueden afectar la trayectoria de vida a través del estrés tóxico, pero subrayó que la resiliencia “es sobre todo un proceso”, que depende de la familia, los amigos, la escuela, el barrio y la cultura, y que puede ser potenciado por “factores benevolentes” simples: una escuela a la que da gusto ir, rutinas predecibles en casa, un buen vecino, un adulto que confía en ti.
La directora de ANID, Alejandra Pizarro, valoró que el centro sea fruto de la política de investigación asociativa que la agencia actualizó desde el Ministerio de Ciencia, y destacó la capacidad de los equipos de convocar a sus universidades: “Cuando la investigación se hace de manera asociativa, es posible tener un impacto muchísimo más alto”.
Por su parte, la ministra Wulf afirmó que para las políticas de infancia “necesitamos evidencia, necesitamos ciencia, necesitamos no equivocarnos”, y reconoció que durante años el país ha sumado programas sin saber si realmente cambian la vida de los niños más vulnerados.
En esta línea, el rector De la Llera recordó que la evidencia internacional, como el seguimiento a los niños de la isla de Kauai, muestra que la adversidad deja huella, pero que esa huella admite reparación. “Los niños de Kauai, hace 70 años atrás, que salieron adelante, nos enseñaron que el punto de partida no define necesariamente el destino. Que este centro ayude a que en Chile esta hipótesis sea verdad para muchos más niños y adolescentes”, planteó.

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