“No se debe permitir que la tecnología encandile por sobre la escucha al paciente. Porque al paciente no basta con preguntarle, hay que escucharlo. Esa es la fuente de la mayoría de los errores, no hacerlo”.
Fecha: 29 de enero 2026
Era 1986 y Luz María Letelier, Lula para sus cercanos, asumía el cargo de Médico General de Zona en la comuna de Lanco, Región de Los Ríos. Cada semana, desde la caseta de teléfono del pueblo, llamaba a su familia para informar que estaba bien, ejerciendo la profesión junto a otros dos médicos.
Siendo la mayor de cinco hermanas, Luz María entró a estudiar Medicina en la Pontificia Universidad Católica de Chile, realizando algo que para la época, bajo sus palabras, no era muy habitual: ser mujer médico e irse a trabajar fuera de Santiago. Un primer paso para luego continuar su formación en la beca de Medicina Interna.
“Éramos parte de las autoridades del pueblo”, dice la docente y actual Directora de Pregrado de la Escuela de Medicina UC, al hablar de su rol en Lanco, a la par de contar sus experiencias de cómo los pacientes agradecían la atención regalándole gallinas y hortalizas propias de los agricultores y familias que atendía. Eran 20 pacientes hospitalizados, más otros 40 citados entre las jornada de la mañana y tarde. “Parecía agobiante, porque cuando eras interno las decisiones las tomas en conjunto, pero ejerciendo en lugares así, todas las tomas tú”, comenta mientras recuerda su paso.
Lula mira con perspectiva la medicina actual. Ha sido guía de estudiantes e internistas. Fue jefa de la beca de Medicina Interna, a la par de trabajar en el Hospital Sótero del Río, donde se desempeñó durante más de 20 años. También estudió Epidemiología Clínica y Medicina basada en la evidencia en McMaster University, Canadá. “Hemos avanzado harto en terapias y medicamentos, lo que podría parecer que las cosas se vuelven más fáciles, pero no. Antes tenías un menor espectro de decisiones terapéuticas y los diagnósticos se basaban más en semiología que en tecnología.”.
Desde esa posición, Luz María comenta que se ha avanzado en simulación, resguardando al paciente. “En mi época, uno aprendía pinchando al enfermo, claro, bajo supervisión, pero practicando a final de cuentas”, pero también pone mirada crítica al avance de nuevas tecnologías: “No se debe permitir que la tecnología encandile por sobre la escucha al paciente. Porque al paciente no basta con preguntarle, hay que escucharlo. Esa es la fuente de la mayoría de los errores, no hacerlo”.
La académica, quien también fue la primera jefa del Departamento de Medicina Interna de la Escuela de Medicina UC, habla sobre su rol desde haber sido estudiante a desempeñarse como guía para las nuevas generaciones de médicos. “Me gusta enseñar buena docencia. Tuve referentes muy buenos. Ha sido una construcción entre mantener la mente abierta haciendo lo que me gusta, pero también entendiendo lo que está pasando y necesitando en la medicina”.
“Creo que las cosas que me han llegado ha sido porque también he estado abierta a recibirlas”, es la frase con que Letelier responde a las oportunidades que se le han presentado en la vida. “Espero seguir entregándole a la medicina y los pacientes el buen trato. Aunque el diagnóstico no sea tratable, acompañar y entender es marcar la diferencia”.
Al hablar sobre lo que ella puede generar en las nuevas generaciones, contempla con respeto a una precursora, la Dra. Carmen Wilson, una de las primeras tres mujeres que entró a Medicina en la UC, quien además fue su tutora de Semiología en el Hospital Sótero del Río. “Yo hasta ese entonces no sabía de su historia. Sólo la admiraba por ser una buena doctora, amorosa y aplicada”, lo que se traduce, para ella, en que muchas veces no vemos una gran perspectiva de lo que el trabajo y esfuerzo realizado puede influir en el resto; inspiración.
Por: Sebastián Bustamante
Entrevista: María Victoria Agouborde, Sebastián Bustamante