Los expertos trabajan en el desarrollo de un resonador magnético hasta 97% más barato que los actuales. El objetivo es llegar oportunamente a diagnosticar enfermedades críticas.
Fecha: 30 de septiembre 2026
Cuando un paciente presenta un Accidente Cerebrovascular cada minuto es vital. Pasadas seis horas desde el incidente, el daño cerebral suele ser irreversible.
Frente a este desafío, científicos de la Universidad Católica —que forman parte del Instituto Milenio iHealth— buscan una solución: acelerar el diagnóstico y ganar lo más valioso, tiempo.
“Si existiera un resonador magnético en cada uno de los consultorios del país, en caso de que llegue una persona con síntomas de sospecha de un accidente cerebrovascular, en cuestión de minutos se le podría hacer una resonancia magnética cerebral para confirmar o descartar un accidente cerebrovascular, una hemorragia intracraneana o un tumor cerebral”, comenta Marcelo Andía, director alterno del Instituto Milenio iHealth y director adjunto de Inteligencia Artificial en Salud de la Facultad de Medicina UC.
El problema es que, para conseguir imágenes que permitan desarrollar un diagnóstico médico confiable, se necesitan resonadores de al menos 1,5 Tesla, cuyo valor supera el millón de dólares. “Mientras más “Teslas” tenga el equipo, mejor será la calidad y detalle de la imagen”, explica Andía.

El alto costo de estos equipos ha provocado que la mayor parte de los resonadores magnéticos se encuentren en las clínicas privadas y las grandes ciudades, limitando el acceso a diagnóstico rápidos y precisos a un gran porcentaje de la población. No obstante, los científicos de la Universidad Católica trabajan en una alternativa.
En un trabajo colaborativo internacional y utilizando los avances proporcionados por la Inteligencia Artificial, entrenaron algoritmos capaces de reconstruir imágenes de alta calidad, aún cuando las señales provienen de equipos de bajo campo magnético que generan representaciones con una gran distorsión por culpa del ruido
“Imaginemos una radio antigua. Detrás de la voz del locutor uno escuchaba estática, pero si la voz era lo suficientemente clara, uno podía separarla del ruido; si era muy suave, ya no. A eso le llamamos razón señal a ruido. Para reconstruir una imagen de tomografía, ultrasonido o resonancia magnética, la señal que se le extrae al paciente tiene que ser lo suficientemente intensa, muy por encima del ruido que genera el propio equipo”, explica Andía.
En una primera etapa, para entrenar el modelo algorítmico, el equipo de iHealth logró obtener imágenes de alta calidad con un resonador magnético marca Siemens de 0,55 Tesla, que se encuentran validando con equipos tradicionales de 1,5 y 3 Tesla.
Con estos avances, los académicos de la Facultad de Medicina e Ingeniería de la Universidad Católica, emprendieron una nueva cruzada, fabricar un equipo de bajo costo que en un futuro sea accesible para la salud primaria en Chile.
“Nuestra meta es construir un equipo que cueste menos de 30.000 dólares, que pueda estar funcionando en cada consultorio de Chile y que además sea diseñado y fabricado en el país”, señala Andía.
Con este sueño y gracias a un modelo de colaboración internacional llamado Open Hardware —en que diferentes usuarios comparten planos y diseños por internet—los académicos de la UC ya han logrado desarrollar un equipo de ultra bajo campo (0,045 Tesla) capaz de obtener imágenes de manzanas, naranjas y botellas de agua.
De acuerdo con Andía, la clave está en el trabajo mancomunado con universidades de España, Alemania y Austria, donde cada equipo va diseñando piezas que suben a una plataforma en común en la que el resto puede revisar, testear y modificar.

El desarrollo del equipo de iHealth recuerda la historia del científico Wilhelm Röntgen, quien ganó el premio Nobel de Física por el desarrollo de los rayos X en aplicaciones humanas.
Röntgen desarrolló el primer equipo de la historia para obtener radiografías en humanos, y al comprender el impacto que iba a tener su invento liberó los planos. “Ese es el espíritu que mueve a este grupo de Open Hardware: hay una tremenda oportunidad de colaborar para aumentar el acceso a tecnologías de diagnóstico médico para un gran porcentaje de la población mundial”, recalca Andía.
“Este es un proyecto de desarrollo propio que nació de las ganas que tienen nuestros académicos y estudiantes de ayudar a mejorar la salud de la población de nuestro país. Tomando el mensaje que nos dio nuestro rector: la investigación que hacemos en la Universidad Católica tiene que impactar”, concluye.