Más de 400 estudiantes la utilizaron: IA de aprendizaje creada en Stanford logra exitoso plan piloto en la UC

  • La plataforma comenzó su plan piloto junto a 4 carreras de la Facultad de Medicina UC y permite a los estudiantes a poner a prueba sus conocimientos con casos clínicos simulados a través de inteligencia artificial 

Fecha: 9 de abril 2026

Durante 2025, luego de la firma del convenio entre la Facultad de Medicina UC y el Chariot Program de Stanford, 5 docentes de las Escuelas de Medicina, Enfermería, Odontología y Ciencias de la Salud, se capacitaron para la implementación del plan piloto “Clinical Mind”, plataforma que introduce la Inteligencia Artificial en el contexto de docencia clínica, que ya logró 425 participantes durante el segundo semestre del año.   

“Clinical Mind AI” es una plataforma creada por el Dr. Marcos Rojas, médico chileno, como parte de su doctorado, en colaboración con el Stanford Chariot Program, un centro integral que tiene como misión el incorporar tecnologías que apoyen tratamientos de pacientes pediátricos, desde la detección del problema, hasta el diseño e implementación de hardware y software. 

A partir del trabajo de la Facultad de Medicina UC y la Dirección de Enseñanza e Innovación Docente (CDDoc), fueron 5 los cursos que implementaron la plataforma como parte esencial de su experiencia formativa, entre ellos “Bases de la comunicación y entrevista clínica”, impartida por Cesar Espinoza, “Odontología Clínica II” de Natacha Oyarzo, “Cuidados de Enfermería en personas con condiciones crónicas de salud” de Paula Soto, “Medicina del adulto” de Alberto Sarfatis e “Introducción a la clínica odontológica” de María Jimena Montenegro.   

Esta colaboración combina desarrollo tecnológico, investigación y experiencia educativa en contextos reales. “Nos pone muy contentos ver a una institución como la UC impulsando este tipo de tecnología de manera transversal en distintas carreras del área de la salud”, comenta el Dr. Rojas. 

De los estudiantes que utilizaron la plataforma, actualmente 244 son considerados usuarios con cuenta activa, es decir, que la siguieron utilizando pese a haber culminado los cursos. “Clinical Mind AI beneficia a los estudiantes al ofrecerles un espacio seguro, interactivo y realista para practicar razonamiento clínico, entrevistar pacientes y tomar decisiones clínicas. Además, les permite acceder a experiencias de aprendizaje diseñadas directamente por sus propios docentes”, añade el académico de Stanford.  

Cómo funciona 

La plataforma implica la utilización de IA en contextos de docencia clínica. Esto permitirá a las y los estudiantes “atender” a un paciente simulado a través de Inteligencia Artificial, el que podrá presentar condiciones clínicas complejas o simples, así como también explorar otras áreas como el profesionalismo y comunicación. 

“Esta plataforma es una metodología que además tiene la ventaja que el estudiante puede ‘entrenar’ competencias hasta certificar la obtención de estas. Así, está mejor preparado para entrar a la etapa clínica de atención de pacientes”, comenta la Vicedecana de la Facultad de Medicina UC, Dra. Marcela Cisternas. 

Este software, que próximamente se alojará en CANVAS, presenta casos generados por los mismos profesores, además de una biblioteca general con casos disponibles para su utilización. Una vez nutrido de contenido, el avatar se entrena para poder responder e interactuar generando preguntas acorde a las patologías seleccionadas. Así mismo, permite la formación de estudiantes en anamnesis, razonamiento clínico y habilidades blandas, como la comunicación, empatía o entrega de malas noticias. 

“Para los docentes, Clinical Mind AI abre una posibilidad que antes era muy difícil de alcanzar: acceder a información detallada sobre cómo piensan y actúan sus estudiantes durante la interacción clínica. Ahora es posible analizar, por ejemplo, las preguntas que realizan, el tiempo que utilizan, la cantidad de intentos, sus respuestas a preguntas definidas por el docente y su interacción con exámenes y otros componentes de la actividad. Esto permite conocer mejor el estado de aprendizaje de los estudiantes, identificar brechas con mayor precisión y tomar decisiones docentes más informadas”, agrega Rojas.  

 

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