Entrevistamos a la primera directora de la Secretaría de la Equidad de Género de la Facultad de Medicina, como representante de todas las mujeres de nuestra Facultad.

Empezando por el nuevo desafío que aceptó, ¿cómo recibe el cargo de Directora de la Secretaría de Equidad de Género de la Facultad?
Este cargo lo recibo con humildad y sentido de servicio, con la convicción de que es un tema relevante de instalar en los procesos y clima de nuestra Facultad. No fue una decisión fácil, porque requirió ajustar otras tareas académicas, pero lo veo como un lindo desafío.
¿Qué es lo que más le motiva de este nuevo cargo?
Creo que es una gran oportunidad para nuestra Facultad. Considero que estamos sembrando ahora para tener frutos más adelante en el desarrollo profesional de las generaciones actuales y futuras de nuestras académicas.
¿Hay alguna idea o proyecto que quiera implementar en el corto y largo plazo?
Hay muchas iniciativas posibles de desarrollar. En lo inmediato tenemos el reconocimiento Mujer y Academia, que tiene como propósito destacar y visibilizar el rol de muchas profesoras que han sido un tremendo aporte la Facultad. El resto de los proyectos y líneas de desarrollo deberían ir surgiendo de un trabajo colaborativo que involucre a todo el grupo de académicos a través de sus respectivos representantes.
Ahora, pasando a un ámbito más personal para que la comunidad de la Facultad pueda conocerla en profundidad, ¿quiénes componen su familia?
Mi familia está formada por mi marido, que no es médico, y mis tres hijos de 14, 12 y 9 años. Además, tenemos dos perros y una gata.
En esta misma línea, ¿tiene algún hobby?, ¿qué le gusta hacer en su tiempo libre?
¡Me encanta viajar! También cantar karaoke, aunque no canto canto bien, hacer rompecabezas y practico taichí. La mayoría de estas actividades me gusta compartirlas con mi familia y amigos.
En relación a su profesión, ¿qué fue lo que la atrajo a la medicina y luego a la medicina familiar?
Desde pequeña siempre quise ser médico, siempre motivada por ayudar al otro y la mezcla de ciencia y humanismo que veía en la medicina. Cuando ya estaba terminando la carrera descubrí la medicina familiar y me fijé que la especialidad trabajaba con las personas y su entorno. Así, me atrajo la posibilidad de generar impacto en el primer nivel de atención de salud, de trabajar con comunidades vulnerables y de fortalecer el bienestar de las personas desde la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades.
¿Cuáles han sido los principales desafíos que le han tocado en su profesión?
Todos los días son desafiantes y en distintos aspectos. Desde lo clínico porque cada paciente es un universo en sí mismo; desde lo personal porque para poder ayudar a otros es importante aprender a cuidarse y a mantenerse sano; y desde lo familiar porque conciliar el trabajo con la vida personal y familiar requiere un esfuerzo permanente.
Finalmente, ¿hay algún mensaje que le quisiera hacer llegar a la comunidad de la Facultad?
Esta iniciativa es una oportunidad de reconocer las brechas de género existentes y el impacto de este problema en nuestra comunidad universitaria. Pero el diagnóstico de situación debe ir de la mano de propuestas concretas. Sabemos que la falta de equidad sigue siendo una amenaza y una desventaja competitiva que entorpece el avance de las mujeres en su profesión, que subutiliza el talento y el potencial de un porcentaje importante del cuerpo académico, desaprovechando un tremendo capital humano. Disminuir esta brecha requiere del esfuerzo de toda la comunidad académica. Hay mucho por hacer y todos están invitados a ser parte de este cambio.