El objetivo de este trabajo es discurrir sobre los orígenes, naturaleza, integración y funciones de las Comisiones Nacionales de Bioética de México e Italia, con el fin de extraer experiencia que pudiese ayudar al momento de implementar la Comisión Nacional de Bioética de Chile. La investigación es cualitativa-interpretativa, fenomenológica, descriptiva y bibliográfica. Se infiere que la Comisión Nacional Bioética de Chile, para cumplir la función encomendada, debiese considerar la experiencia de otras comisiones, en particular la de México e Italia.
Introducción
“El cambio social está enraizado en los esfuerzos conscientes de las personas para resolver problemas mutuos a través de acciones colectivas”. Máximo Pacheco(1:516).
Las Comisiones Nacionales de Bioética son recomendadas por Unesco(2) como instancias independientes, pluridisciplinarias, pluralistas(3) y consultivas. México creó la Comisión Nacional Bioética por Decreto Supremo Nº 7, Diario Oficial 7 septiembre 2005(4); Italia crea el Comitato Nazionale Bioetica, por Decreto Presidente Consiglio Ministri, 28 marzo 1990(5); Chile, por Ley Nº 20.120, publicada en el Diario Oficial el 22 de septiembre de 2006(6), instituye la Comisión Nacional de Bioética; a la fecha, el nombramiento de sus miembros está pendiente y, por ende, también la entrada en ejercicio de sus funciones.
Las Comisiones Nacionales de Bioética no responden a un modelo único. Algunas tienen un carácter permanente, por ejemplo, Francia(7), Italia, Argentina, México; otras se crean ad hoc para el estudio de un tema específico, entre estas las de Estados Unidos de Norteamérica(8) y en el Reino Unido. Asimismo, difieren en su nominación (“Comisión, “Comité”, “Consejo”), composición, organización, dependencia y funciones.
La Declaración de Helsinki (Revisión de Tokio, 1975) hace referencia a estas comisiones como responsables de supervisar o aconsejar a los comités de ética, protectores de una deontología médica, (y también) de ser testimonios de una ética universal, una visión generalmente aceptada de la dignidad de la vida humana y de los límites que no pueden ser franqueados si no se quiere violar esta dignidad.
Algunos estiman que las comisiones nacionales de bioética deben promover un cambio social, una cultura ética, a través de su autoridad fundada en el prestigio de sus decisiones, ya que si estas no son comprendidas, resguardadas y aplicadas por la misma sociedad, quedarán en el vacío aplicativo y, por tanto, en la invisibilidad e inoperatividad de esta instancia(9). Estas comisiones, según Cortina(10), deben configurar: “Un mínimo de acuerdos morales que traspasen las fronteras y forjen una ética cívica transnacional”.
A la fecha, además de Argentina3, Chile y México, varios otros países de Latinoamérica han creado comisiones de bioética nacionales, a través de algún órgano del Estado, entre esas: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Haití y Venezuela(11).
La Unesco distingue tres tipos de comisiones, a saber: